Gripe y los cambios de clima. ¿Qué relación tienen?

 

“No te mojes, que te vas a resfriar”. Seguramente has oído este consejo –más a menudo en tono de amenaza y de boca de tu mamá o tu abuelita— en los lluviosos y fríos días de un mes donde las lluvias es algo común, como es agosto. O bueno, ahora ya no se sabe ni que clima nos espera en las próximas estaciones del año que nos quedan.  

 

Pero lo cierto es que ya sea en zonas más templadas o más tropicales del planeta, el resfriado común o gripe es la enfermedad contagiosa que más nos hace ir al médico y ausentarnos de la escuela o el trabajo.

 

Aunque inofensiva, en ocasiones puede producirnos fiebre; y suele tenernos indispuestos de 7 días a dos semanas, aunque los síntomas van remitiendo rápido, sobre todo si tomamos medicamentos que los contrarrestan, como Sensibit-D®.  

 

Pero, ¿realmente tenían razón nuestras mamás y abuelas sobre la lluvia y el frío?

 

La gripe no es causada por los cambios de clima, sino por le contagio de virus de distinta índole. Los diferentes tipos de virus causantes de la enfermedad son, por orden de frecuencia: rhinovirus (30-50% casos por año), coronavirus (10-15%), virus de influenza (5-15%), y, en menor medida, virus sincitial respiratorio, virus de parainfluenza, adenovirus, enterovirus metapneurovirus.

 

Dicho esto, las evidencias científicas demuestran que en México su incidencia aumenta durante los meses fríos y lluviosos, al igual que en el resto de países del trópico y Latinoamérica. ¿Por qué ocurre esto?

 

Se puede explicar principalmente por tres razones:

 

  • Es un clima propicio para que se reproduzca y propague el virus.

 

  • Cuando la temperatura es baja o llueve, es probable que pasemos más tiempo encerrados y compartamos espacios reducidos con otras personas (y sus gérmenes).

 

  • A temperatura baja, los vasos sanguíneos de la nariz y la garganta (encargados de distribuir los glóbulos blancos que repelen las infecciones) se contraen, disminuyendo la llegada de los mismos y haciendo que las defensas contra el virus estén temporalmente más bajas.

 

Además, hay otros factores que contribuyen a la aparición de la gripe, como el aire congestionado y los alérgenos domésticos, como el polvo, al facilitar éstos la propagación de los gérmenes.

 

Conclusión: Ni el frío ni la lluvia provocan la gripe, pero pueden activar un virus que ya estaba presente. Nunca está de más hacer caso a tú mamá o a tu abuelita.